Salida de Campo
Recorriendo los Siete Monumentos
Por: Mariana Paz Granados
Parte 1 - Caminar y caminar
Cuando Cobos nos dijo que teníamos que hacer una salida de campo a un lugar al que nunca hubiéramos ido tuve tantas ideas de posibles lugares, pero ninguno me convencía. Tal vez porque no me parecía un lugar del cual podía salir una buena salida de campo o porque muy en el fondo me daba pereza organizarme para hacerlo y tal vez un sentía un poco de miedo por ir a lugares muy diferentes a los que estoy acostumbrada. Posiblemente esta salida de campo sea el primer paso para arriesgarme a ir a nuevos lugares solo por hacer algo diferente y forzarme a salir de mi zona de confort. Porque, aunque el lugar al que fui no estaba completamente fuera de mi zona de confort, si hice una actividad nueva que me sorprendió y me llevo a ver a este lugar o zona de una manera muy diferente.
Se estarán preguntando
¿a que lugar fui entonces? Fui al centro de Bogotá, un lugar al que tal vez he
ido unas cinco veces, solo que en esta ocasión fui con mi familia para hacer la
visita de los siete monumentos en el jueves de Semana Santa. Y aunque desde
hace tiempo sabía que esta peregrinación ocurría, nunca se me cruzo por la
cabeza que algún día también estaría participando de ella. No sabía mucho de lo
que ocurría o que tenía que hacer durante esta visita, pero creo que se puede
intuir que es un momento para rezar, pedirle y darle gracias a Dios. Además de
que es un momento bastante personal, porque cada quien decide de que manera
habla con este ser superior, que le cuenta, que le agradece y por qué le pide
perdón. Debo admitir que fue bastante agradable saber que podía “entablar” esta
conversación como yo quisiera sin necesidad de rezos, que personalmente percibo
como vacíos o que no me acercan a este ser superior, por lo que sentí por
primera vez que tal vez estaba hablando o desahogándome con un amigo, más que
con un ser lejano y todo poderoso.
Para entender mejor
esta celebración de jueves santo le pregunte a mi abuelita, una mujer muy muy
devota que sagradamente reza el rosario todos los días y va a misa todos los
domingos, sobre que ocurría en este día. Me dijo que en el jueves santo Jesús le
lavo los pies a sus apóstoles y llevo a cabo última cena. También me dijo que
en este día se ora por Jesús sacramentado a veces de manera individual u otras
veces se hace durante la misa. Y como mencione anteriormente, la idea es hablar
con Jesús como uno lo prefiera, así sea solo teniendo una conversación con él,
o rezando un padre nuestro o un rosario pidiéndole por lo que uno quiera.
Además, le pregunte si esta visita a los monumentos se hacia solo en el centro,
pero me dijo que no, las personas pueden visitar los siete monumentos que
prefieran, solo que los monumentos que están en el centro son los mas antiguos
y es tradición hacer la visita por estos. Otra cosa que me dijo y me pareció
muy linda, fue que ella prefiere hacer esta visita en las iglesias donde van
muchas personas porque donde hay varias personas rezando y hay fe, ocurren
milagros.
Antes de iniciar
nuestro recorrido formalmente, fuimos a almorzar a un restaurante palestino
donde mi papa se encontró con un amigo también palestino de su trabajo, que le
comento que esta preocupado por su familia por la guerra y por la agresividad
de los ataques por parte de Israel. Lo que me hizo pensar que, en algún
momento, según la historia, esa tierra fue un lugar pacifico y cargado de
importancia o simbología religiosa, pero ahora se ha convertido en un lugar
violento donde ocurre un genocidio y parece que toda esa historia quedo atrás y
ese territorio ya no es lo que una vez fue.
Luego de terminar el
almuerzo comenzamos con el recorrido por los siete monumentos, la cual es una
tradición colombiana que simboliza el acompañamiento de Jesús durante su camino
hacia la cruz. Iniciamos con la Catedral primada de Bogotá, ubicada en la plaza
de Bolívar, yo nunca la había visitado por lo que, según mi abuelita, podía
pedir tres gracias o tres “deseos” porque era mi primera vez allí. Cuando
entramos estaban en misa y la estaban transmitiendo en vivo, por lo que no
podíamos ir hasta el altar, pero si caminamos maso menos hasta la mitad para
ver como era. Sobra decir que estaba muy llena porque es una de las iglesias
que mas suelen visitar. Luego de salir aprovechamos para caminar por la zona y
visitar los jardines de la casa de Nariño, ver el Palacio de Justicia y la
Alcaldía de Bogotá, entre otros. Era mi primera vez viendo algunos de estos
lugares, por lo que aparte del recorrido por las iglesias, también hicimos un
recorrido breve por los lugares más representativos del centro.
Como mencione antes, gracias
a sus conocimientos religiosos, mi abuelita naturalmente se convirtió en
nuestra guía para el recorrido por el centro y sus iglesias y también era muy
entretenido ver como ella se iba acordando de diversas anécdotas de su
juventud, mientras pasábamos por las calles. Mi abuelito también me decía cosas
como “por esta calle yo viví con mi hermano” o cuando estábamos en la plaza de
Bolívar me decía “por aquí venia a caminar los domingos con mi hermano”. Esto
hizo el recorrido mas interesante porque mis abuelitos lo disfrutaron y mis
primos, mi hermano y yo pudimos ver donde pasaron las historias que alguna vez
ellos nos contaron.
Después, fuimos a la
iglesia de San Agustín al frente del DANE, ubicada en la esquina de la carrera
7 con calle 7, es un lugar que se siente antiguo, en especial por su fachada de
piedra, aunque lleno de historia. Lo que mas me impacto fue el diseño del techo
y las columnas ya que estaba lleno de pequeñas decoraciones en metal que
parecían flores y lo que las rodeaba formaba cruces que se extendían por todo
el techo. Alrededor de la iglesia había varias pinturas de santos y vírgenes,
algunos mas reconocibles que otros. Y creo que fue una de las iglesias que tenia
mas pinturas y esculturas de símbolos importantes para la fe católica. Además
de un imponente altar de oro, o que por lo menos parecía de oro, y tenía en el
centro unas telas rojas y blancas que eran la representación de Jesús en el
altar.
Luego fuimos a la
siguiente iglesia, que era bastante diferente a la que habíamos estado, ubicada
en el barrio de La Candelaria, la iglesia de Nuestra Señora del Carmen la cual
desde afuera se ve bastante llamativa debido a su decoración con rayas blancas
y rojas. De las iglesias que visitamos esta fue la que más me gusto, por su
decoración, los vitrales, y el altar que estaba al fondo. Creo que es difícil
de explicar, pero tenia mucho sentido que una iglesia tan linda estuviera
dedicada a una virgen, también fue una de las iglesias que estaba mas llena y
donde veía que las personas rezaban y pedían con mucha devoción.
Afuera de esta iglesia
la zona estaba bastante llena con personas que pasaban y otras que vendían
rosarios, inciensos o folletos que indicaban como hacer la visita a los
monumentos y el resto de las celebraciones de Semana Santa.
Al terminar la visita caminamos hasta la iglesia de la Candelaria la cual tenia hacia el fondo un altar imponente hecho de oro o que parecía oro, con varias estatuas en el mismo material de figuras de la virgen y de algunos santos, me impresiono este altar y su decoración, que era diferente a la de las otras iglesias que habíamos visitado. Luego de estar un rato, salimos de la iglesia para continuar con el recorrido, porque ya se estaba haciendo de noche. Y yo había pensado que en la tarde el centro estaba bastante lleno, pero cuando se hizo de noche, diría yo, que fue cuando comenzó a llegar mas gente. Volvimos a caminar hacia la plaza de Bolívar para ir a la siguiente iglesia y era estar en un ambiente totalmente diferente. A la catedral estaba entrando demasiada gente, había puestos de aguapanela y ollas gigantes con canelazo, otras personas vendían juguetes que brillaban para entretener a los niños y otros vendían empanadas y arepas. A decir verdad, era un lugar bastante caótico, pero todo sea por cumplir con la celebración de Semana Santa supongo. Como ya era de noche fuimos rápidamente a visitar los tres templos que faltaban para terminar con el recorrido.
Una vez terminamos, todos estábamos cansados y con hambre, así que decidimos ir a tomar onces a alguna cafetería que estuviera cerca, para comer chocolate con queso y pan. Como era de esperarse casi todos los lugares estaban llenos, pero nos pudimos acomodar para disfrutar de esta reconfortante bebida y poder descansar antes de irnos para la casa.
Parte 2- Antes y
después de la visita
Antes de iniciar con
este recorrido no tenia muchas ideas de cómo podía ser, solo esperaba que en
cada iglesia no tuviéramos que recitar alguna oración extensa, porque como ya
mencione antes considero que se sienten un poco vacías y en lo personal no me hacen
sentir mas conectada con el ser superior al que se le reza. Pero gracias a las
explicaciones de mi abuelita me reconforto saber que como uno quiera abordar la
visita a cada templo es totalmente personal y no es necesario cumplir con una
estructura predeterminada.
También me pareció
interesante como, aunque estas iglesias estuvieran a tres o cuatro cuadras de
distancia una de la otra su estética cambiaba considerablemente. En el diseño
que tenían por fuera y adentro, donde las decoraciones en el techo eran
diferentes, las estatuas, las pinturas, los altares y el color de las paredes.
Esto deja ver que el propósito y la manera como se construyó cada templo es
diferente, no solo por el año en el que se hicieron, sino por el estilo que se
escogió para cada uno. Algunos tenían un estilo mas colonial y “tradicional” y
otras tenían diseños góticos o “extravagantes”, convirtiendo cada visita a un
nuevo templo en una oportunidad para asombrarse por la arquitectura del lugar y
todos sus elementos que a su manera cuentan historias de santos, vírgenes, y
milagros que han ocurrido a lo largo del tiempo.
Diría que esta salida
de campo me asombro y cambio mi perspectiva frente a las celebraciones de
Semana Santa. Además de que no fue solo hacer la visita a los monumentos, sino
explorar nuevas partes del centro de Bogotá, asombrarse con la variada
arquitectura que hay en cada esquina de la zona y pasar un rato agradable con
la familia mientras hacíamos una actividad diferente.



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